jueves, 9 de julio de 2015

El nuevo Gobierno homologa Gran Canaria (645.526 votantes) con Fuerteventura (60.732)

En un gesto sin precedentes, Fernando Clavijo lee la lista de su Ejecutivo en el mismo acto en que promete el cargo para zanjar la bronca entre los socialistas 


Fernando Clavijo saluda a Patricia Hernández un minuto antes de prometer el cargo.





Si publicas rápido la lista de un Gobierno en el BOC, tantas menos posibilidades habrá de que el cotorreo orgánico de alguno de los socios del pacto acabe por enredarlo todo. Eso debió pensar este jueves el nuevo presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo (Coalición Canaria), que en un gesto sin precedentes, leyó hoy uno por uno los nombres de los consejeros de su Gabinete nada más prometer su cargo e inmediatamente después de pronunciar su pequeño discurso de apertura del mandato.

Ocurrió en la sede grancanaria de la Presidencia del Gobierno, donde toca en esta Legislatura que esté el jefe del Ejecutivo. Las anécdotas las pusieron la hija pequeña del presidente, que lloró a lágrima viva la imposibilidad de acompañar a su padre a la tribuna cuando él se dirigía a prometer el cargo, y un protocolo absurdo que colocó a la nueva vicepresidenta, la socialista Patricia Hernández, en un sillón situado a un lado del estrado, como si en lugar de una toma de posesión autonómica aquello fuera una extraña ceremonia vaticana. El resultado acabó provocando un desaire probablemente involuntario: el que protagonizó el ministro Soria cuando, al saludar a la primera fila ocupada por los ex presidentes y la familia de Clavijo, ignoró a Patricia Hernández. Lo mismo le pasó un minuto después al propio Clavijo, al que Hernández, en avanzadísimo estado de gestación, tuvo que avisar ante el público. "¡Presidente!". Qué necesidad...

El ministro Soria saluda a la primera fila ante la mirada de la nueva vicepresidenta (sentada, a la izquierda).


Claro que, para sofocos, el de la propia configuración del Gobierno, que había tropezado a última hora con la pretensión de los socialistas grancanarios de que se desplazara a Ornella Chacón (Fuerteventura) de la Consejería de Obras Públicas, para colocar en su lugar a la ex alcaldesa de San Bartolomé de Tirajana, Concepción Narváez. La pretensión de reforzar el prácticamente inexistente peso político del socialismo grancanario en el Gobierno se estrelló primero con la negativa de la vicepresidenta y más tarde con la política de hechos consumados: en un gesto que no tiene precedentes en las tomas de posesión de anteriores presidentes, el nuevo jefe del Ejecutivo leyó allí mismo la composición de su Gobierno, lo que zanjó cualquier posibilidad de alargar el debate en los procelosos meandros partidarios.

El Gobierno resultante es el que ya habían anticipado las quinielas: un Ejecutivo que crece hasta diez consejerías para facilitar el reparto entre los dos socios, pero cuyo aumento es inversamente proporcional al peso político de la isla de Gran Canaria. El Gabinete tiene por primera vez en la historia mayoría de mujeres (seis, frente a cinco varones), pero una manifiesta hipertrofia tinerfeña. Entre guardar los equilibrios que aconseja y prescribe el Estatuto y salvar la honra orgánica de los candidatos a la Presidencia de CC y PSOE, ambos partidos eligieron esto último. El resultado, un Ejecutivo que, también por primera vez en la historia, concentra la Presidencia y la Vicepresidencia del Ejecutivo en manos de dos diputados electos por Tenerife. 

La magra base electoral de este nuevo pacto en la isla de Gran Canaria (CC y PSOE apenas sumaron el 24 de mayo un 23,7 por ciento de los votos en esta isla, frente al 62 por ciento que recaudaron juntos el PP, Nueva Canarias, Podemos y Ciudadanos) aconsejaba mayores dosis de equilibrio. Pero finalmente Gran Canaria queda homologada a Fuerteventura en número de consejerías (2 cada una), frente a las 4 plazas de Tenerife y la asignada respectivamente a Lanzarote, La Palma y El Hierro. 

¿Y qué sostienen entre tanto en los pasillos los valedores de este pacto ante el manifiesto desequilibrio? Pues depende del interés endogámico de cada uno: para los nacionalistas tinerfeños, se trata de un incendio que se olvidará pronto. Para los asimilados, un imperativo derivado de las decisiones orgánicas previas de CC y del Partido Socialista. "Se discutió, pero si los candidatos eran los que eran, ¿qué ibamos a hacer?" Pues eso: colocar el tacticismo y las circunstancias orgánicas por encima de cualquier intento de interpretación del voto de los ciudadanos. Para los socialistas discrepantes con Patricia Hernández, un motivo para callar y bajar la cabeza, como hicieron este jueves, entre cabreados y abochornados, algunos compañeros de la vicepresidenta.

Entre tanto, ¿qué hace Fernando Clavijo? En su discurso de este jueves, dar por hecho que su Gobierno da inicio a "una segunda transición en Canarias" y confiar en que la acción del Ejecutivo será capaz de calmar las críticas de quienes se muestran más que escépticos ante la configuración del Gabinete. Confiar y también prodigar humildad en el fondo y en las formas. Ya lo hizo durante el debate de investidura, al citar y parafrasear a todos y cada uno de los presidentes que le precedieron en el cargo. Después al dirigirse uno a uno a todos los portavoces de los grupos, incluidos los de la oposición, para ofrecer consenso. Este jueves, en la sede grancanaria de la Presidencia del Gobierno, recorriendo todos los rincones de la sala para saludar una por una a todas las personas que no habían hecho en los minutos previos una abrumadora cola para saludarle junto al ministro Soria.

Media hora antes, Fernando Clavijo, el ser humano, apenas pudo disimular el pinchazo emocional que le produjo el llanto de su hija pequeña cuando él se dirigía a la tribuna y de hecho volvió sobre sus pasos para tratar de consolarla. 

Mañana, el político presidirá su primer Consejo.  Ese con el que confía disuadir a los escépticos y cambiar el rumbo de Canarias. Ese que homologa el peso político de Gran Canaria (645.526 electores, según el censo electoral) al de Fuerteventura (60.732). El Gobierno que se estrena sobre la cuerda floja del total desequilibrio. 

2 comentarios:

  1. ¿Es que alguien esperaba del gobierno de Clavijo un reconocimiento al peso específico de Gran Canaria, que queda obstaculizado por le Ley Electoral? Así será en tanto los grancanarios sigan votando a CC_ATI. Un saludo. Ahul.

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  2. Hola , esto del pleito insular y arrimar el ascua a donde mas me interesa me pone de los nervios, cuan se habla de lo millones de votantes de Madrid, Barcelona. Valencia etc. Y lo que les corresponde por habitante nos quejamos que no es justo que debe haber un reparto equitativo de diputados y demas ,pero cuando se aplica a quí en Canarias no nos gusta ?no me gusta esa hipocrecía.

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