Twitter cancela la cuenta de #BusDignidad, creada por víctimas del JK5022

La cuenta creada en Twitter por víctimas del accidente de Spanair que se niegan a pactar indemnizaciones con la aseguradora Mapfre baremadas con criterios de accidentes de tráfico ha sido abruptamente suspendida hoy por la red social. La cuenta, @BusDignidad, daba información del recorrido de la guagua roja con el mismo nombre que las víctimas hacen circular por Madrid desde lunes 30 de junio. Se trata de un autocar pintado íntegramente de rojo en cuyo lateral puede leerse 'Mapfre no nos cuida, víctimas accidente Spanair', cuya contratación se realizó después de que las víctimas captaran fondos a través de una campaña en Goteo.org iniciada por Rafael Vidal, superviviente del accidente y que aún hoy luce en sus piernas los hierros que quedaron como secuela de sus heridas.
Rafael Vidal, superviviente (2i), junto a familiares de otras víctimas.


La suspensión de la cuenta en Twitter llega después de que individual y colectivamente, las víctimas hayan lamentado en la misma red que su protesta frente a Mapfre sea silenciada por grandes medios de comunicación. Cuando parecía que el recorrido del #busdignidad al menos podría seguirse a través de internet y las redes sociales, la cancelación de la cuenta de Twitter contribuyó al desánimo de los familiares que lidian en los tribunales con la aseguradora en un proceso civil que, en este caso, atañe a 71 personas como afectados por la muerte de 30 pasajeros del vuelo JK5022 que se estrelló en Barajas el 20 de agosto de 2008.

Pilar Vera habla ante los juzgados, con el #BusDignidad detrás.

El #BusDignidad, delante del Congreso de los Diputados.
Este grupo de familias reúne a personas que lo perdieron todo aquel fatídico 20 de agosto: madres que sufrieron la muerte de todos sus hijos, abuelos que perdieron a hijos y a nietos, hermanos que vieron borradas de la faz de la tierra a familias completas… Al dolor atroz de la pérdida se suma ahora un calvario añadido: el de enfrentarse a un proceso judicial en el que, si no hay acuerdo con la aseguradora, las familias se ven en la horrible tesitura de examinar caso por caso la muerte de cada uno de sus parientes, como si asistieran a una perversa subasta para poner precio al fallecimiento de los suyos junto al arroyo de la Vega.

Las familias no han llegado a este punto por su propia voluntad: su caso fue archivado en la vía penal sin que se señalara otro culpable que los tripulantes fallecidos en el accidente y las víctimas fueron invitadas a pleitear en la vía civil para ser indemnizadas. Ahora, sus casos se examinan en juzgados de lo Mercantil si los afectados se niegan a aceptar las indemnizaciones ofrecidas por Mapfre con baremos de accidente de tráfico.

Víctimas del accidente, ante la sede de Mapfre en Las Palmas.

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