jueves, 17 de julio de 2014

¿Qué hay detrás del misterioso vertido de alquitrán en El Cabrón?

Los investigadores no descartan que el origen esté en tierra y aseguran que el derrame no encaja con el perfil de los barcos que transitaron estos días por el Puerto de La Luz


Un piloto comercial vio la mancha desde el aire, pero nadie avisó al Ayuntamiento de Aguimes hasta que seis horas después dieron la voz de alarma unos buceadores





Los investigadores del vertido de hidrocarburos que ha llenado de alquitrán una zona rocosa próxima a la playa de El Cabrón, en el Sureste de Gran Canaria, no descartan ninguna hipótesis, incluida la teoría de que el derrame tuviera su origen en tierra, según señalaron tres fuentes diferentes ligadas a las pesquisas. Los responsables de averiguar qué causó la densa mancha de alquitrán que llegó a la orilla no desechan la hipótesis de que el fuel fuera derramado por un barco al limpiar su sentina, pero creen que esta teoría no encaja con el perfil de las naves que transitaron por el Puerto de La Luz en los días previos a la aparición del misterioso vertido. La hipótesis alternativa es que el vertido se originara en tierra en alguna instalación industrial donde sea frecuente el manejo de fuel oil y que llegara al mar de manera accidental. De momento, nadie quiere hablar de sabotaje, al menos abiertamente.


La extrañeza por el origen de este vertido causa todo tipo de conjeturas en medios profesionales ligados al Puerto de La Luz y de Las Palmas, especialmente entre quienes conocen bien la dureza de la normativa sobre la limpieza de los barcos en el mar. Limpiar las sentinas y verter hidrocarburos al mar desde un barco está fuertemente perseguido y castigado por la ley, y no solo en España. “Lo castiga todo el mundo, España, Europa, Estados Unidos, pero también China, todo el mundo sabe que las sanciones son durísimas”, explicaba este jueves en Gran Canaria un empresario ligado a las navieras en el Puerto de La Luz. En el caso español, verter hidrocarburos al mar por una limpieza ilegal de sentinas expone al armador del barco al riesgo de que, para empezar, se le imponga el pago de una fianza de al menos cien mil euros, más el coste de los daños que provoque de forma directa. Se trata de una fianza que se activa si se verifica un vertido de esta naturaleza en el océano.

Pero a eso hay que añadir otras incongruencias meramente operativas. Los barcos que transitan por los puertos comerciales como el de La Luz deben certificar tanto a la entrada como a la salida que han realizado la limpieza de las sentinas dentro del recinto portuario. De hecho, esa limpieza está incluida en el coste de los servicios portuarios, “y se tiene que pagar se haga o no”. Por esta causa, en medios profesionales y empresariales se considera poco probable que un barco que haya realizado una escala en el Puerto se exponga al riesgo de ser identificado como causante de un vertido y sancionado por esta causa. Las sanciones se aplican incluso cuando los derrames se registran de manera accidental. Uno de los empresarios consultados recordaba este jueves el caso de un barco que fue multado con 60.000 euros porque, en el proceso de carga de combustible, un error del operario causó un vertido de hidrocarburos al mar. “Y todo el mundo sabe que fuera del Puerto hay vigilancia, marítima y aérea, y que hasta el piloto de un avión comercial te puede denunciar si observa una mancha, que además deja un rastro que la liga al barco”.

De hecho, la gran mancha de alquitrán que llegó hasta la costa en El Cabrón fue efectivamente vista desde el aire por un piloto comercial horas antes de que se diera la alerta, pero nadie alertó al Ayuntamiento del municipio afectado, como explicó hoy su alcalde, Antonio Morales. El alcalde, sin embargo, cree muy difícil que la mancha se originara en tierra, no al menos en el polígono industrial de Arinaga, relativamente cercano al lugar contaminado por el vertido, pero situado hacia el Sur en la misma línea de costa.

¿Pero cómo podría producirse un vertido así con origen en tierra? Según los especialistas, solo de dos maneras: por un manejo industrial incorrecto que derramara líquidos contaminados en una canalización conectada a su vez a un emisario submarino, o directamente como consecuencia de un derrame deliberado en el mar, una hipótesis sobre la que se susurra, pero de la que nadie quiere hablar abiertamente. Varias de las fuentes consultadas sí se mostraron extrañadas ante el hecho de que en el corto espacio de dos meses, y en medio de la batalla política por el petróleo, se hayan registrado dos vertidos altamente visibles de hidrocarburos en el Sur y el Sureste de Gran Canaria, primero en el Castillo del Romeral, a mediados de abril, y ahora en la reserva de El Cabrón. Dos tortas gigantescas de alquitrán en sendos puntos de la costa y de fondo el fantasma de un vertido causado por las prospecciones de Repsol.

El alcalde de Aguimes cree imposible que un error con estas consecuencias haya podido tener su origen en el polígono de Arinaga, dentro de su municipio. Morales subrayó además que, con el comportamiento habitual de las corrientes marinas, un hipotético vertido no se desplazaría hacia el norte (en dirección a la reserva de El Cabrón), sino hacia el Sur. A su juicio, si la causa es distinta a una limpieza ilegal de sentinas de un barco, el origen habría que buscarlo en la costa, pero en dirección norte.

Antonio Morales sostiene que la hipótesis más verosímil es el de un vertido desde un barco. “Pero es cierto”, apostilló, “que la cantidad del fuel derramado es mucha para tratarse de una limpieza de sentinas. No tengo ni idea”, remató, para lamentarse luego de que nadie le alertara en la mañana del miércoles del aviso del piloto que vio la mancha desde su avión sobre las diez de la mañana, seis horas antes de que unos buceadores avisaran al Ayuntamiento y se activara el operativo de contención y limpieza.

La línea de costa hacia el Norte desde la reserva de El Cabrón incluye las instalaciones del aeropuerto de Gran Canaria y la Base Aérea, y más arriba otros polígonos industriales. Pero éstos, a diferencia de lo que ocurre con el de Arinaga, no tienen muelles de atraque de barcos.

Esta crónica ha sido publicada con otras piezas sobre el caso en ATCPRESS.COM

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