Pilotos de vuelos humanitarios aterrizan en espiral para esquivar misiles de corto alcance en zonas de conflicto

AVIACIÓN


Uno de los riesgos más temidos en zonas como Kabul, Bagdad o Sudán del Sur es ser alcanzados por un 'manpads', un misil ligero que se lanza desde el hombro


Avión en vuelo.

Despresurizar el avión, configurarlo para el aterrizaje mediante el despliegue de flaps y slats y descender en espiral para esquivar el riesgo de misiles ‘manpads’ que pueden ser lanzados desde el hombro por una sola persona. Los pilotos españoles que realizan vuelos a las zonas más peligrosas del planeta, generalmente por encargo de Naciones Unidas y otras organizaciones humanitarias, están adiestrados para aterrizar en aeropuertos donde existe el riesgo de ser derribados en la fase de aproximación por misiles de corto alcance. El aterrizaje se realiza con unas condiciones técnicas especiales y de la forma más silenciosa posible, con el fin de poner el mayor número de barreras que sea posible ante el riesgo de saboteadores apostados cerca de las pistas de los aeródromos.

Así lo explica Álvaro Gammicchia, director técnico de la Asociación Europea de Pilotos (ECA, por sus siglas en inglés), al explicar una de las facetas probablemente más desconocidas de los pilotos que operan vuelos, generalmente de carga, en las zonas más conflictivas de la tierra y los aeropuertos con más riesgo de ataques con dispositivos militares, entre los que citó Kabul y Bagdad, pero también Sudán del Sur. “En eso los pilotos españoles tenemos mucha experiencia”, dijo Gammicchia, en alusión a los profesionales que compañías aéreas especializadas que vuelan frecuentemente a escenarios de conflicto donde uno de sus objetivos es expresamente el de esquivar el peligro de ser derribados. Gammicchia señala que, hasta la catástrofe del MH17 en Ucrania, nadie pensaba que pudiera darse en esa zona un ataque con misiles de largo alcance a un avión de pasajeros.

La amenaza de un sabotaje con misiles sí está identificada sin embargo en otras áreas de la aviación civil, en concreto la de las compañías y pilotos que realizan operaciones de carga en escenarios de alta beligerancia o conflicto bélico civil y que tienen que manejar como una de las hipótesis más temibles la de ser atacados con ‘manpads’. Este es el acrónimo de la expresión en inglés man portable air defense system, es decir, sistema portátil de defensa aérea. Se trata de un misil con una longitud máxima de metro y medio y un peso máximo de 16 kilogramos que puede ser lanzado desde el hombro por una sola persona y representa un gran peligro potencial para los aviones en manos de terroristas o movimientos rebeldes en zonas conflictivas.

Pero, a diferencia del armamento que causó la catástrofe del vuelo MH17 de Malaysia Airlines cerca de la frontera entre Ucrania y Rusia, los ‘manpads’ no pueden ser utilizados contra aviones que vuelan a gran altura, dado que su alcance es inferior y en el peor de los casos solo puede usarse en las fases de aproximación de los aviones a los aeropuertos. Álvaro Gammicchia sostiene que en el entorno de los aeródromos altamente problemáticos, los gobiernos locales suelen desplegar patrullas para intentar evitar que puedan apostarse terroristas con este tipo de armamento ligero. Pese a todo, los pilotos que operan en esos aeropuertos realizan la maniobra de aproximación de forma muy distinta a la habitual como medida de autoprotección.

Según explica el director técnico de ECA, el avión se sitúa justo encima del aeropuerto, se despresuriza, se le despliegan los flaps y los slat y luego el piloto desciende en espiral, de la forma más sigilosa y silenciosa posible. Gammicchia sostiene que con este procedimiento, el piloto hace que el avión sea más difícil de detectar y que, con los flats y los slat ya configurados, la aeronave desciende con las mejores condiciones de sustentación y más posibilidades de que pueda llegar a tierra con la tripulación a salvo incluso en el caso de que sufriera un impacto.

El especialista resaltó que no es una operación que se realice en vuelos comerciales, sino generalmente en actuaciones de Naciones Unidas y en lugares donde es preciso proporcionar asistencia humanitaria en condiciones de alta inseguridad por conflictos militares o graves enfrentamientos tribales con terribles consecuencias para la población, como ocurre en Sudán del Sur.

El director técnico de ECA también recordó que ETA trató de usar un ‘manpads’ para derribar el avión en que viajaba Aznar cuando era presidente del Gobierno. El misil que usó la banda terrorista se intentó disparar tres veces desde los alrededores de dos aeropuertos vascos cuando se acercaba el avión presidencial, pero en las tres ocasiones falló y fue finalmente incautado a los etarras en un zulo en el año 2004.

(Esta información ha sido publicada en atcpress.com . Pincha aquí si quieres leer más noticias sobre aviación en esta web)



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