AENA 'refrescó' la formación de controladores tras el incidente que casi provoca la colisión de dos aviones en el aire

AVIACIÓN


AENA-Navegación Aérea puso en marcha un proceso de formación para “refrescar la forma de operar” entre los profesionales del Centro de Control de Tránsito Aéreo de Canarias tras el incidente que en enero de 2013 puso en riesgo de colisión a dos aviones con casi 600 personas a bordo que sobrevolaban el espacio bajo supervisión española cuando uno iba hacia Brasil y el otro regresaba a Europa desde aquel país. Este proceso de formación se activó antes de que la CEANITA, la comisión de análisis de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), sugiriera mejorar la atención de los controladores a las fichas de progresión de vuelo, unas piezas con datos básicos de los aviones que se colocan manualmente sobre carriles que simulan a su vez las aerovías donde se encuentran las aeronaves. La errónea colocación de una ficha fue una de las causas que concurrieron en el incidente de enero de 2013, que se saldó sin consecuencias gracias a las alertas anticolisión (TCAS) que saltaron en ambos aviones y a la rapidez de reflejos de los comandantes, uno de los cuales vio acercarse al otro cuando se encontraban a solo 90 metros de distancia en vertical, tres veces menos de lo permitido.

Punto de control oceánico en el centro de supervisión de tránsito aéreo de Canarias. 

El director regional de Navegación Aérea en Canarias, Enrique Gismera, explica en una entrevista con ATCPress Canarias (ver VÍDEO) que las fichas de progresión de vuelo son un elemento básico tanto en las torres como en el centro de control y que no está prevista su eliminación por el momento en el Archipiélago, pese a que a este centro le compete el control oceánico de todos los aviones que circulan por su espacio en el corredor Eursam que conecta Europa con América del Sur. AENA sí ha implementado sin embargo un sistema sin ficha en el aeropuerto de Málaga y los prueba también en los de Madrid, Barcelona y Palma de Mallorca.

En el incidente de enero de 2013, una sucesión de causas encadenadas colocó a dos aviones en riesgo de colisionar frontalmente. Una de las causas fue la colocación incorrecta de la ficha manual de uno de los aviones afectados, pero también contribuyeron otros factores, entre ellas las malas condiciones de comunicación por radio que se registraban esa noche y aparentes problemas de coordinación entre los controladores de Cabo Verde y de Canarias cuando los primeros debían transferir a los segundos la supervisión de los vuelos y hacerse cargo de las instrucciones a los tripulantes. En ese contexto, uno de los aviones pidió permiso para elevarse y finalmente lo hizo sin que los controladores fueran conscientes de que iba camino de encontrarse frontalmente con otra nave que circulaba por la misma aerovía, pero en dirección contraria.

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