miércoles, 25 de junio de 2014

Flores para el teniente Ruiz Galván, que hoy hubiese cumplido 30 años


El teniente Sebastián Ruiz Galván.
Las personas amadas viajan para siempre aunque se vayan en el corazón de aquellos que las amaron. Los seres bondadosos dejan a su paso una estela de luz que no se extingue ni siquiera cuando la fatalidad los arrebata del mundo tangible y aquellos que les quieren se enfrentan a la desolación devastadora y brutal de la separación física, pero encuentran a la vez consuelo en el recuerdo de sonrisas, risas y abrazos que se vuelven ahora eternas en la memoria. Hoy, 25 de junio de 2014, el joven teniente Sebastián Ruiz Galván, el aviador apasionado de sonrisa contagiosa y azules ojos transparentes, hubiese cumplido 30 años. Hoy hace 99 días que se subió a un Súper Puma y emprendió a 37 millas náuticas de Gran Canaria un viaje sin destino físico junto a sus compañeros Carmen Ortega Cortés, Fernando Pena Valiño y Carlos Caramanzana Álvarez. Mil preguntas flotan en el aire desde entonces. Pero hoy no es el día para hacerlas ni para responderlas, sino para creer que los cuatro tomaron juntos un sendero de luz. Y sobre todo para recordar a Sebas en el que será ya para siempre el día de su eterno cumpleaños en el corazón de quienes tanto le echan de menos.

Flores en el mar en memoria de Sebas en la bahía de Gando.
Esta noche, exactamente a las 22:20 horas, se cumplirán treinta años justos del momento en que llegó al mundo Sebastián Ruiz Galván en el hospital de San Juan de Dios de Cádiz. Su padre, Sebastián Ruiz Benítez, dejó desde el alba de este miércoles escrito en su perfil de Facebook que la llegada del bebé convirtió aquel 25 de junio de 1984 en el día más feliz de su vida y que su pequeño Sebas fue "un regalo que me hizo Dios, el mismo que ahora me lo ha arrebatado". Sebastián, Nanín, es muy a su pesar desde aquel fatídico 19 de marzo un padre coraje que no ha dejado de batallar contra los muros sin alma de instituciones que tienen todavía una enorme lista de explicaciones pendientes de dar y de responsabilidades por las que responder. Pero hoy no es el día de las mil preguntas que flotan en el aire. Hoy es el día para recordar al hijo "bueno, sencillo, humilde y generoso, el mejor hijo que todos quisieran tener".

Hoy, miércoles 25 de junio de 2014, 99 días y 99 noches después de su marcha, es el día para recordar en la fecha de su cumpleaños al joven teniente que amaba volar, que entre todos los destinos militares a su alcance eligió Gran Canaria para vivir y trabajar y que desde la Base Aérea de Gando dedicó su vida profesional en el 802 escuadrón SAR a servir a los ciudadanos por la vía de asegurarse, o intentarlo al menos, que en caso de emergencia él fuera uno de los pilotos listos para el rastreo, para la búsqueda, para el rescate. Para ayudar en los peores escenarios y en el peor momento. Generosos y vocacionales transeúntes del cielo siempre dispuestos para volar y para salvar vidas. Incluso si en el empeño, como es usual en las situaciones de emergencia, han de desafiar distancias imposibles, mares embravecidos o condiciones meteorológicas que parecen alimentadas por dioses perversos. Y no siempre con los mejores recursos materiales e incluso peligrosamente abocados a asumir como parte de su trabajo la precariedad o la insuficiencia de los medios, la desidia o la incompetencia de la política, la incomprensión de quienes exigen recortes allí donde jamás deberían escatimarse esfuerzos e incluso las mentiras oficiales. Pero hoy no es el día de las preguntas. Y sí la hora de guardar unos minutos de silencio y recordar a Sebastián y a sus compañeros, igualmente leales a esa vocación de salvar vidas que en una de esas crueles paradojas del destino acabó costándoles la suya.

Elena Galván, madre de Sebas, con las flores que lanzó al mar.
Dicen quienes tuvieron la fortuna de conocer al joven Sebas Ruiz Galván que era un muchacho de sonrisa contagiosa, "la clásica persona que se deja querer", uno de esos chicos que son a la vez "hombre y niño", con una mirada dulce y azul que saltaba literalmente desde detrás de su casco de piloto. Su madre y algunos parientes que residen en Gran Canaria se trasladaron hoy a la Base Aérea de Gando para lanzar al mar, el mismo Atlántico donde perdió la vida cuando el Súper Puma se desplomó sobre sus aguas, unas flores en recuerdo de Sebas.

Esta tarde, su padre, Sebastián Ruiz Benítez, Nanín, se desplazará a Granada para estar en la basílica de las Angustias, donde este miércoles se dará una misa en memoria de Fa, Fernando Lluna Carrascosa, el piloto del Eurofighter que murió el pasado 9 de junio al estrellarse junto a la base de Morón de la Frontera, amigo del joven Sebas desde que ambos coincidieron en Guadalajara en el curso preparatorio previo al acceso a la Academia General del Aire y luego padrino del novato Ruiz Galván cuando logró el ingreso para iniciar su formación como piloto. Viaja a Granada con el corazón irremediablemente roto. Pero allí quiere estar esta tarde Sebastián padre para acompañar en la fecha del cumpleaños de su hijo a la familia de quien fue su amigo y en cuya vida se cruzó también una perversa y cruel mirada del destino.

"No sabes cómo lo echo de menos", dejó escrito Nanín este miércoles desde primera hora sobre el hijo al que adoraba que llenó su vida de luz desde aquel 25 de junio de 1984. Ojalá encuentren consuelo quienes tanto extrañan a los que marcharon. Y ojalá los que se fueron transiten juntos los mismos caminos de luz, donde quiera que estén.

La madre y una compañera de Sebastián Ruiz Galván lanzan flores.

Manuel, tío de Sebas, y un compañero del teniente fallecido.

Dos compañeros del teniente y su madre, Elena Galván, en la Base de Gando.




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