domingo, 22 de junio de 2014

Incidentes en el Estadio de Gran Canaria: el surrealista derribo de un sueño




Chasco monumental y cabreo no menos espectacular. La Unión Deportiva Las Palmas y los 32.000 aficionados que se dieron cita este domingo en el Estadio de Gran Canaria vieron frustrado en el último minuto el soñado ascenso a Primera División tras los incidentes que se originaron en el recinto debido al salto de decenas de aficionados a las pistas que circundan el terreno de juego, que provocaron la advertencia arbitral de suspender el partido, momentos de desconcierto y en último extremo un gol del Córdoba que empató el encuentro y entregó la promoción al equipo visitante. La surrealista sucesión de los hechos amenaza con derivar hacia un no menos delirante cruce de acusaciones sobre la actuación del dispositivo de seguridad en el Estadio. En esa dirección se pronunció según terminó el partido el presidente del club, Miguel Ángel Ramírez, cuya empresa es paradójicamente la proveedora del servicio privado de seguridad que se presta en el estadio, sean los eventos deportivos o no.

Ramírez trataría después de matizar o suavizar sus declaraciones iniciales e incluso introdujo la variable del paro brutal que sufre Gran Canaria como una causa indirecta de los incidentes, por la negativa de los jóvenes a detener su incursión hacia el terreno de juego. "Es fútbol y tendremos que levantarnos", dijo resignado Ramírez. Bastante menos diplomático se mostró alguno de los jugadores de la UD, que llamó directamente "retrasados" a los jóvenes que bajaron de la grada.

Todas las expectativas se desplomaron en el Estadio y a la misma velocidad se propagó un vertiginoso incendio en las redes sociales que mezcló expresiones de indignación con insultos directos a los jóvenes que se descolgaron por el borde de la grada y alcanzaron primero las pistas de atletismo y, cuando ya había finalizado el partido, el terreno de juego. Muchos de ellos eran apenas adolescentes. Otros, los de actitud más agresiva, casi les doblaban la edad. En realidad, que los aficionados invadirían el terreno de juego era un capítulo esperado este domingo en el Estadio y casi adelantado en alguna cadena pública de televisión con imágenes de miles de espectadores corriendo sobre el césped en el último ascenso a Primera de la UD en el viejo Estadio Insular. Nadie esperaba sin embargo que los jóvenes se anticiparan y mucho menos que, en momentos de desconcierto y según los jugadores de la UD de desconcentración y ruptura del ritmo del partido, el gol del Córdoba derribara tan abruptamente el sueño de la promoción.

La situación alcanzó sus momentos más calientes en los minutos inmediatamente posteriores al final del partido, cuando la grada lloraba abiertamente la ocasión perdida de ascender a Primera y algunos de los jóvenes intrusos se encararon en actitud desafiante con los agentes privados de seguridad, mientras la agentes antidisturbios trataban de contener el conflicto en la grada.




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