lunes, 21 de abril de 2014

¿Cuánto valen las miles de vidas salvadas por el SAR?

Lo que puede ser una noticia positiva siempre puede convertirse en un lodazal, dependiendo de quién se ocupe de escarbar en los datos y de cómo se administren, amén del rigor informativo o el amarillismo, el sentido de la humanidad y la prudencia. Que a mi juicio, y maestros hay en el oficio para opinar, son también o deberían ser elementos insoslayables en el ejercicio de la profesión periodística.

Hoy, cuando a bordo del EDT Ares se hacen cálculos para analizar cómo se extrae del fondo del mar el helicóptero del SAR y los cuatro cuerpos atrapados dentro, ha visto la luz en el Boletín Oficial del Estado lo que le costará al Ejército del Aire, esto es, al contribuyente, la operación de búsqueda lanzada por el Ministerio de Defensa para rescatar no ya la nave siniestrada, sino los cuerpos del capitán Daniel Pena, los tenientes Carmen Ortega y Sebastián Ruiz y el sargento Carlos Caramanzana.


Sus familiares todavía esperan en Gran Canaria con el corazón en un puño el regreso de estos cuatro militares que se jugaron y perdieron la vida cuando se entrenaban precisamente, y he aquí una de esas trágicas paradojas que a menudo exhibe la vida, para un rescate nocturno en el mar.  No quiero ni pensar que, antes de que las familias de estas cuatro personas logren ver cumplido su deseo de que los restos de sus hijos puedan descansar cerca de ellos, asistamos a uno de esos festines caníbales que consisten en despedazar al Ejército o a sus representantes por el gasto que supone la operación de búsqueda y extracción del helicóptero del fondo del mar.

Tiempo habrá, y muchas investigaciones quedan, para determinar si, una vez ocurrida esta tragedia, todo el mundo ha hecho su trabajo como debía. Tiempo habrá para examinar esos datos publicados hoy en el BOE. También para analizar detenidamente la advertencia final de la mesa de contratación sobre la hipótesis de que, en circunstancias dramáticas que hacen imposible eternizarse en discusiones y contraofertas, la oferta ganadora llevara un precio "anormal" o desproporcionado.

Sí, queda mucha lupa por aplicar. Y ojalá todo lo que hubiera que determinar es si costó mucho o poco sacar ese helicóptero del fondo del mar. Lo que por cierto a día de hoy es todavía un proyecto que ojalá llegue a feliz término.

Pero entre tanto, cuando todavía ni siquiera ha comenzado la operación de rescate del helicóptero y aún es una hora incierta la del regreso de Daniel, Carmen, Sebastián y Carlos junto a sus familias, de lo que no es hora es de entregarse ni al amarillismo ni a las tentaciones cainitas.

Los miembros del SAR (Search and Rescue, servicio aéreo de rescate como se le conoce en Canarias) se han jugado muchas veces la vida por salvar a otros. Tres mil vidas, nada más y nada menos, solo en el caso de Canarias. Los ejemplos son muchos. Y por citar solo uno de ellos, tomemos como referencia uno de las más recientes y espectaculares: el impresionante rescate de dos turistas gravemente enfermos de un crucero situado al Sur de la isla del Hierro que estos militares realizaron en 2013, desafiando hasta el límite las capacidades materiales y humanas de todos los que participaron, a bordo de un helicóptero y de un avión que le daba apoyo, debido a la distancia a la que se encontraba el barco de tierra.

Por esas y por las otras miles de vidas salvadas a lo largo de su historia por el 802 escuadrón, en este minuto lo que importa es que los miembros del SAR y sobre todos las familias de los desaparecidos puedan honrar a los que perdieron su posesión más valiosa, la capacidad de respirar, vivir y soñar, en un acto de servicio. Así que, por favor, pensemos un poco antes de contaminar la memoria de los muertos con el ruido sin alma del vil metal.









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